martes, 17 de mayo de 2011

In. dependencia

¡Oh soldado de la estrella roja, corre, huye lejos antes de que sea tarde, la guerra termina, la batalla comienza, y tu, oh noble soldado, mejor pierde el paso con tu bazooka!

Ya no tienen miedo del caos, lo han creado y creen tenerlo perfectamente controlado, esta vez, ellos tomaron por sorpresa a la minoria, se rien de ella, se mofan de aquellos que una vez les hicieron bajar el rostro, no es la representación de uno, son todos; todos con los pulmones llenos de las palabras de Sieyes, de Rousseu, palabras que no entendían, pero estaban grabadas a fuego en sus mentes, enagenados de democracia y libertad; todos tiñendo las calles de gritos que se pierden entre los sonidos de las granadas que estallan contra los edificios, las plazas, el cielo,  y quizás tambien los pequeños vestigios de esperanza, ¡Oh, divino caos!

"Débiles!-gritaba el anciano amorzado- No lo ven yo he ganado", con lágrimas en sus ojos, como aquel que llora la desgracia de un hijo, el sabía la verdad, estos pequeños destellos de osadía no durarían más que la extensión de un trueno, sólo brillaban, como las estrellas, porque estaban muriendo. El lo sabía, porque con sus proyectiles los había matado, tan muertos estaban, que ahora se avasallaban contra él con sus propias palabras, lo herían con sus armas.

La ciudad arde, sus ojos se cierran para siempre, todos se revuelcan en la victoria del que pierde.

1 comentario:

  1. ohh volviste a escribir y regresaste con mas palabras raras q no las entiendo pero las inmagino y hasta le cambio el significado a conveniencia ... jeje me gusta tu nueva publicacion

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