I Acto
Ella se murió del susto, literalmente. Un paro cardiaco causado por la impresión de las imagenes transmitidas en el televisor la dejaron en el piso de inso facto. Su espíritu se desdoblaba lentamente (separarse de un cuerpo al que se ha estado atado tantos años duele, gritos que en esta dimensión ya no pueden ser oídos), o lo que quedaba de él, el orgullo tenía años carcomiendoselo, la vieja coraza de los ojos altivos. Orgullosa, de su apellido consorte, de su esposo, de sus hijos, no de los difuntos que caminan por allí, pero sí de los vivos.
II Acto
Allí estaba sentada, en el ultimo banco del terminal, con las lágrimas manchadas de rimel, no podía creerlo que después de todo, su mamá tenía razón, Abel la había dejado plantada, sin batería en el celular, sin saldo, sin dinero, sin boleto, sin viaje, sin ...; se las había jugado todas por el, "el puede llamarse como tú", que estúpida frase, que estúpida ella. La luz neón titilaba, era obvio que no llegaría, "no estoy listo para esto", estúpida respuesta, estúpidos todos. Un hombre se sentó a su lado, "¿A donde vas?", ella no respondió, "no hables con extraños Maia" retumbaba la voz de su madre en su cabeza, "Vamos niña, tengo carro, ya son casi las dos de la mañana, es peligroso que te quedes sola", "Valencia" resoplo entre dientes, "perfecto, yo paso por allí, vamos, no tienes nada que perder", él tenía razón, "no hables con extraños Maia", se fue detrás de el, la luz de neón siguió titilando.
III Acto
Eran las tres de la mañana, Bruno y Norma iban en el carro del canal, el camarografo, ella reportera, habían tenido que ir a transmitir una noticia en otra ciudad, y todo hubiese sido perfecto si la ex de Bruno no hubiese llamado justo en el momento, ese tipo de relaciones turbias e impenetrables que parecen nunca terminar, ese tipo de llamadas que pueden arruinarlo todo. El silencio era incomodo, Norma se abotonaba la camisa, se había prometido que nunca más pasaría por tonta, pero allí estaba. La autopista sin luz, los nervios, la hora, de nuevo el silencio gritándole cosas en la cara, y ese algo que no pudieron ver, los saco de la autopista. Ella comenzo a llorar, el salió a ver los daños, prendió la linterna, y vio horrorisado unos segundos, el cuerpo descuartizado, luego se calmo y fue a buscar la cámara, "vamos Norma, limpiate la cara, tenemos una noticia que cubrir".
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