viernes, 29 de octubre de 2010

Anoche

Eran las cuatro de la mañana, desperté súbitamente después de esa pesadilla en la sientes que te caes a un abismo profundo, por suerte siempre despierto antes de caer, dicen que si llegas al fondo es porque estas muerto ¿Será cierto? No lo se, pero mis piernas están dormidas como si fuese real, mi respiración entrecortada continua, mientras me siento sin hacer ruido -no quiero despertar a mi hermana- entonces mi vejiga me juega una mala pasada necesitando descargarse, preferiría hacer pipi en la papelera antes de tener que salir al baño, nuestro cuarto queda al final del pasillo y es tan oscuro, abro la puerta finalmente sin pensarlo, porque si me detengo a razonarlo no será necesario ir al baño, si saben a lo que me refiero, me gustaría correr, pero mis pisadas podrían despertar a los otros, y me regañarían juzgándome de tonta, por sentirme así ante la oscuridad, doy zancadas sigilosas con el corazón saliéndoseme por la boca, y tranco la puerta del baño, evito mirarme en el espejo a estas horas, nunca sabes que podría estar detrás de ti, ese no que, que no quiero ver.
Menos de un minuto, listo, vejiga vacía, corazón explotando en la garganta, de nuevo la odisea de cruzar el pasillo, me molesta la idea de solo abrir la puerta, como si algo me esperase, como si alguien lo hiciese. Respira profundo, piensa en los ponis, ponis que saltan una cerca, porque no me gustan las ovejas, ponis rosados, esponjosos, sonrientes, con colmillos ¿Colmillos? ¡Con miradas penetrantes que se transforman en bestias que dejan de buscar la cerca y me buscan a mi!. Okey basta de ponis, volvamos a la puerta, giro la perilla, respiro profundo y una brisa helada eriza mi piel dejándola como de gallina, “debes vencerlo, es solo un pasillo”, repito las palabras de mi madre, y me armo de valor, esta vez camino lentamente, sigo sin detenerme mirando el piso, voy por el cuadrito de ceramica numero veinte, solo faltan tres ) y entonces la puerta se abre levemente, es Diana mi hermana mayor, me imagino que también va al baño, ups acabo de recordar, no baje la cadena, bueno solo es pipi.
Quisiera ser como ella, es tan valiente, ha enfrentado con menos temor su enfermedad del que yo siento al cruzar este pasillo; cruzamos camino y sin mirarme pasa su mano por mi hombro, su mano fría y callosa, momento, Diana no tiene las manos así, miro su rostro y me quedo petrificada al ver unos ojos completamente negros , y un rostro infinitamente lleno de arrugas y verrugas con una sonrisa que no logro entender.
Y desperté, fue una pesadilla, pero esta vez solo pude abrir mis ojos, no tenia control mi cuerpo, hice inmensos esfuerzos por moverme pero fueron en vano, solo podía ver la ver la puerta que se cerraba y una sombra que tras el golpe dejaba de verse, entonces agitada volví en mi, con el corazón miles de veces más acelerado, mi hermana dormía apaciblemente en la cama, respire finalmente con calma, lo que no supe en ese momento es que Diana jamás volvería a despertar.

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